El servicio Menudospuntocero de Gastronomía Baska contra el desperdicio alimentario

El servicio Menudospuntocero de Gastronomía Baska contra el desperdicio alimentario

Hace seis meses, Menudospuntocero comenzó a gestionar el excedente de alimentos cocinados que genera el servicio a través de Oreka, una organización enfocada a recoger comida en los lugares en los que sobra para entregarlos en donde hacen falta. Las cifras son estas: se han donado y aprovechado 772 kg. de comida cocinada, con un valor de mercado de más de 6.000 euros. Además de ser de utilidad para personas vulnerables que disfrutan de ese excedente de gran calidad para su alimentación, la gestión de Oreka con Menudospuntocero ha supuesto un ahorro de emisiones de CO2 de unos 3.300 kg., con la correspondiente equivalencia en ahorro de otros recursos, como agua o superficie forestal.

Denis Ugalde es el CEO e impulsor de Oreka. Tiene una visión clara y sólida de la importancia de este tipo de iniciativas.

La relación de Menudospuntocero con Oreka ha cumplido sus primeros seis meses. Causa mucha satisfacción que una comida de calidad y con todas las garantías haya sido aprovechada para su consumo por otras personas. 

La verdad es que es todo un placer colaborar con una empresa afín que comparte una misma visión respecto a la economía circular de los excedentes de alimentos. Todos sabemos que este ha sido un año complicado para el sector y, en estos tiempos, el decidir dar un paso adelante para luchar contra el desperdicio y apoyar a las personas que más lo necesitan, habla por sí solo.

Parece lógico relacionar la reducción del desperdicio alimentario con la lucha contra la superproducción, que es tanto como decir que cuando no desperdiciamos estamos evitando la extenuación del planeta.

El planeta es nuestra gallina de los huevos de oro y la clave está en cómo lo gestionamos. 

Hay un dato muy conocido, que dice que más de un tercio de toda la producción mundial de alimentos se desperdicia. Y es cierto, pero además debemos tener en cuenta que esta producción representa un 70% del consumo de agua mundial y causa un 80% de la deforestación. Recursos tenemos, pero la gran cuestión es cómo los gestionamos. 

Los gestos tienen a veces un gran valor simbólico, pero Vds. son muy prácticos y directos y nos dicen cómo se traduce cada kilogramo de comida aprovechada en ahorro de recursos, ¿llegarán estas conversiones a ser importantes en la concienciación de la sociedad?

Sin duda, hay una gran concienciación en la sociedad acerca de la situación límite que sufren nuestros mares, bosques… y demás cuestiones medioambientales. Esta preocupación no hace sino aumentar con el tiempo, a medida que el planeta se va quedando sin recursos y el cambio en nuestra manera de percibir el consumo tiene que ser inminente. 

¿Qué papel puede jugar la educación en esa toma de conciencia?

Personalmente, diría que el principal. Todos nos hemos visto a nosotros mismos pensando: “¿Qué va a pasar con toda esta comida? ¿Se va a ir la basura?” Eso, sin duda, es un hilo del que tirar.

El desperdicio alimentario es un problema invisible y el primer paso es tomar conciencia y educar al respecto. Teniendo en cuenta que más del 50% del desperdicio ocurre en los hogares, imaginemos por un momento todo lo que podemos cambiar con educación: tendríamos media batalla ganada.

Gracias a colaboraciones como la de Menudospuntocero, al fin del día hay tripas con nombre y apellido que no pasan hambre

¿Y la comunicación? Parece lógico trasladar a los clientes de las organizaciones que comprando productos de una empresa responsable se hacen también responsables. A golpe de clic.

Creo que los consumidores somos más responsables y tenemos más conciencia que nunca. Ya sea comprando ropa, un coche o alimentos, nos interesa conocer lo que vamos a consumir y qué impacto tiene. Incluso dando otro paso, diría que estamos dispuestos a pagar más si con ello sentimos que estamos contribuyendo a que las cosas funcionen mejor.

Las empresas que gestionamos profesionalmente alimentos tenemos un lógico cuidado en minimizar el desperdicio, pero podemos avanzar en términos de gobernanza. ¿Percibe avances?

Creo que esta entrevista es síntoma de que sí.  Hay veces que el excedente lo catalogamos como desperdicio porque históricamente no se le ha dado un uso, no se le ha dado valor, pero estamos en el momento de volver a cambiarle el nombre y darnos cuenta de sí lo tiene. En el mundo de los alimentos yo siempre suelo decir que cada comida cuenta.

Estamos muy acostumbrados a vivir en un entorno rodeados de cifras macro, es cierto. Todo se habla en millones y en números. En cierto modo eso despersonaliza, pero el dato más importante es que gracias a colaboraciones como esta con Menudospuntocero, al fin del día hay tripas con nombre y apellido que no pasan hambre.

Hacer eso un día ya es hacer un cambio. Hacer eso de forma continua, es cambiarlo todo.

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