GB Corporación

La alimentación está cambiando. Cada vez hablamos más de microbiota, fibra, nuevas fuentes de proteína, alimentos funcionales, dietas personalizadas e incluso de inteligencia artificial aplicada a la nutrición.

Algunas de estas tendencias serán pasajeras, otras se quedarán, pero tanto unas como otras nos plantean la misma pregunta: ¿cómo incorporamos la innovación a nuestra forma de comer?

Los estudios actuales sobre tendencias alimentarias describen a personas consumidoras que se fijan cada vez más no solo en lo que comen, sino también en la calidad nutricional de los alimentos, en su composición y en lo que puede aportar una dieta variada. Al mismo tiempo, crece el interés por los alimentos reconocibles, las recetas sencillas y una alimentación más fácil de gestionar en el día a día.

Y aquí aparece algo que quienes trabajamos en restauración colectiva conocemos bien: para que un alimento entre en nuestros hábitos, primero tiene que gustarnos.

Podemos mejorar nutricionalmente una receta, incorporar ingredientes nuevos o buscar otras formas de obtener proteínas y fibra, pero el sabor, la textura, la presentación y la cultura gastronómica siguen pesando y mucho a la hora de elegir.

Innovar no siempre es inventar algo nuevo

Parte de la alimentación del futuro puede estar también en productos que conocemos desde hace generaciones. Las legumbres son un buen ejemplo: aportan proteína vegetal y fibra, y forman parte de nuestra cultura y tradición gastronómica. Las frutas, las verduras, los cereales integrales, los frutos secos o los fermentados protagonizan también muchas de las tendencias nutricionales actuales sin ser, precisamente, novedades.

Quizá el reto no sea tanto descubrir qué comeremos en el futuro, sino encontrar nuevas maneras de cocinar, combinar y presentar los alimentos que ya conocemos.

En restauración colectiva este equilibrio es especialmente importante, porque cocinamos cada día para personas de edades, necesidades y gustos muy distintos. Introducir cambios exige conocimiento nutricional y capacidad técnica, pero también escuchar, observar cómo se aceptan los platos y entender que comer tiene una dimensión cultural y emocional que es fundamental. 

Alimentar bien y rico

En GB Corporación creemos que la innovación y la experiencia tienen que avanzar juntas. Seguiremos viendo nuevos ingredientes, tecnologías y formas de entender la nutrición. Algunas acabarán formando parte de nuestra alimentación cotidiana y otras no.

Nuestro reto es seguir aprendiendo de todas ellas y llevar a nuestra cocina lo que aporte valor, siempre pensando en las personas. Porque, cambie lo que cambie nuestra forma de comer en los próximos años, hay algo que probablemente seguirá siendo esencial: desearemos disfrutar mientras nos alimentamos. 

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