GB Corporación

La vuelta de las vacaciones de Semana Santa de 2026 no será una vuelta cualquiera para los comedores escolares en España. Con ella comienza la adaptación definitiva al Real Decreto 315/2025, el primer marco estatal que fija de forma clara y obligatoria cómo deben configurarse los menús escolares en todo el país.

Se trata de un hito sin precedentes. Hasta ahora no existía una norma específica a nivel nacional que estableciera frecuencias mínimas obligatorias ni criterios cuantificados comunes para todos los centros. Sí contábamos con una base jurídica, como la Ley 17/2011, que recogía principios generales de promoción de la alimentación saludable. Además, diversas comunidades autónomas habían desarrollado sus propias guías y normativas —como los avanzados programas del País Vasco o las regulaciones de Murcia, Cataluña, Andalucía, Navarra y la Comunidad Valenciana—, pero faltaba una referencia común que garantizara equidad y coherencia en todos los territorios.

En GB Corporación entendemos este nuevo marco no solo como una obligación legal, sino como un respaldo normativo a un camino que ya llevábamos tiempo recorriendo. Muchas de las pautas que hoy fija el decreto ya formaban parte de nuestra forma de trabajar; en algunos casos, simplemente hemos reforzado e intensificado la frecuencia. Por eso podemos aplicar estos ajustes con naturalidad y de manera gradual, para que el alumnado se vaya familiarizando con los cambios sin brusquedad.

El decreto pone el acento en el «cuánto», estableciendo frecuencias concretas que refuerzan nuestra práctica habitual. Así, consolidamos la presencia de hortalizas frescas en forma de guarniciones al menos tres veces por semana y garantizamos un mínimo de cuatro raciones de fruta fresca semanal, apostando por los lácteos naturales sin azúcar añadido.

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Este ajuste normativo también implica un equilibrio más estricto en el consumo de proteínas. Estamos adaptando los menús para que la carne roja aparezca como máximo una vez por semana, dando prioridad a las carnes blancas y, sobre todo, a la proteína vegetal. Las legumbres y otros segundos platos de origen vegetal ganan peso en la semana, mientras que el pan, el arroz y la pasta integrales se convierten en la base para una mayor densidad nutricional. Además, reducimos de forma decidida los productos procesados y precocinados, apostando por técnicas como el horno y la plancha, y dejando la fritura para una sola vez por semana.

Sin embargo, somos plenamente conscientes de que educar el paladar es un trabajo de fondo que pide constancia. A menudo, las verduras, los pescados variados o los nuevos sabores integrales generan menos entusiasmo entre los niños y niñas que los sabores intensos de los productos ultraprocesados. Por eso, nuestro compromiso va más allá del cumplimiento de una tabla de frecuencias: se trata de acompañar al alumnado día a día en el descubrimiento de una alimentación mejor.

También seguiremos con otros compromisos esenciales para la calidad de nuestras elaboraciones, como el uso de sal yodada y el fomento del agua como única bebida recomendada en el comedor. Mirando hacia el futuro, ya trabajamos en nuestros criterios de sostenibilidad de cara al curso 2027-2028, periodo en el que potenciaremos el uso de productos ecológicos y el aliño con aceite de oliva virgen extra.

En GB Corporación sabemos que la alimentación escolar es una herramienta educativa de primer orden. Introducir estos cambios con profesionalidad y cercanía es la clave para que las personas que formamos este grupo sigamos construyendo hábitos que duran toda la vida.

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